Proyecto Djehuty

Contexto geográfico

El Valle de las Reinas

Los antiguos egipcios lo denominaban ta set neferw, el "Lugar de la Belleza", los nativos lo denominan en árabe Wadi el-Melikat, mientras que el nombre moderno por el que es conocido, Valle de las Reinas, se lo debemos a Champollion.

El Valle de las Reinas El Valle de las Reinas.

El Valle de las Reinas es la necrópolis tebana situada más al sur y, es precisamente su proximidad a la Cima tebana, lo que hace de este valle un lugar idóneo como lugar de enterramiento. A partir de la dinastía XVIII fueron enterrados príncipes y princesas de sangre real junto a personajes del entorno cortesano. A partir de la dinastía XIX recibieron sepultura en este lugar las reinas que hubieran recibido el título de "esposa real", aunque Ramsés III, en la dinastía XX, reanudó la costumbre y preparó las tumbas de algunos de sus hijos. A partir de la dinastía XXI y durante el III Período Intermedio, las tumbas pasaron a ser lugar de enterramiento de personajes que no eran de sangre real y que estaban vinculados a la labranza de la tierra en las propiedades sacerdotales. Bajo la dominación romana acabó convertido en cementerio popular, y continuó funcionando como tal hasta el s.VI d.C., momento en que los coptos se asientan en el lugar, queman y estropean numerosas tumbas, y fundan el monasterio de Deir Rumi.

Las tumbas del Valle de las Reinas responden a una doble tipología: enterramientos con pozos funerarios, que se remontan a la dinastía XVIII grandes tumbas de Época Ramésida (dinastías XIX y XX), que muestran una estructura compleja y que son una versión simplificada de las tumbas del Valle de los Reyes.

E. Schiaparelli, director del Museo Egipcio de Turín, fue el primer arqueólogo en trabajar en el lugar entre 1903 y 1906. A su labor debemos el descubrimiento de importantes tumbas como la de los hijos de Ramsés III (QV 43, 44 y 55). En 1940, Schiaparelli descubrió la bellísima tumba de la reina Nefertari (QV 66), la Gran Esposa Real de Ramsés II. En los años 80 se llevó a cabo su restauración ante el mal estado de las pinturas que decoran sus paredes. La tumba no volvió a abrirse al público hasta 1995.