Proyecto Djehuty

Campañas

campaña 2018

resumen de la campaña

Decimoséptima campaña: 16 de Enero – 24 de Febrero 2018

AGRADECIMIENTOS

El Consejo Supremo de Antigüedades de El Cairo ha sido de inestimable ayuda, y por ello le estamos extremadamente agradecidos al Ministro de Antigüedades, Dr. Khaled El Anani, al Director general de Antigüedades de Egipto, Dr. Mustafa Wasiri, y a Dr. Mohamed Ismail Khaled, Secretario del Comité Permanente y Asuntos de las Misiones Extranjeras. En Luxor, como ha ocurrido en odos los años anteriores, las autoridades locales responsables del Ministerio de Antigüedades han sido de gran ayuda, en particular Mohamed Abedel-Aziz, Director General de Antigüedades del Alto Egipto; Taalat Abdel-Aziz, Director General de Antigüedades en Luxor; Fathy Yasin, Director del Departamento de Antigüedades en el West Bank; Baha Abdel Yaber, Director de Qurna en el West Bank; y Ramadan Ahmed Ali, Director de todas las misiones en el West Bank.

En esta campaña hemos contado con Ahmed Tayib como Inspector del Ministerio de Antigüedades. Ha sido al mismo tiempo estricto y vigilante, al que igual que cooperativo y de gran ayuda, por lo que le estamos muy agradecidos.

El Rais Ali Farouk El-Quiftauy, como en los años anteriores, ha vuelto a jugar un importante papel en el éxito de nuestro trabajo. El Rais o capataz organiza perfectamente a los trabajadores y tiene una sensibilidad especial para la arqueología, la conservación de los objetos encontrados y para las estructuras enterradas. Solo gracias a su implicación y a su energía hemos sido capaces de cumplir nuestros objetivos.

Durante esta última campaña hemos contratado alrededor de 100 trabajadores. Todos ellos han trabajado muy duro y han sido extremadamente cuidadosos, por lo que estamos más que satisfechos con su trabajo y esfuerzos.

En esta campaña se han unido dos restauradores egipcios al equipo: Mohamed Yaad y Mohamed Ahmed Salam. Ambos son unos excelentes profesionales y han resultado ser de gran ayuda en todo momento. Han participado en la limpieza de las paredes de la sala transversal de la tumba-capilla de Djehuty (TT 11), eliminando cuidadosamente el barro de la superficie, rellenando las grietas y consolidando las áreas con riesgo de derrumbe.

La campaña de excavación ha contado con el apoyo y la ayuda financiera del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y se ha llevado a cabo, además, gracias al patrocinio de Técnicas Reunidas, Indra, Fundación Palarq y Leica Geosystems.

INTRODUCCIÓN

Dra Abu el-Naga es el nombre moderno de la colina que se eleva sobre la orilla occidental, en el extremo norte de la necrópolis asociada a la antigua ciudad de Tebas, que se corresponde con la actual ciudad de Luxor. La misión española ha estado trabajando a los pies de la zona central de Dra Abu el-Naga desde enero de 2002, en el interior y alrededor tumbas-capilla excavadas en la roca pertenecientes a Djehuty y a Hery (TT 11-12).

Hery vivió a comienzos de la dinastía XVIII, bajo el rey Ahmose, y probablemente muriera bajo su sucesor, el rey Amenhotep I. Pudo haber estado relacionado con la familia real a través de su madre, Ahmes, quien es calificada en el monumento de su hijo como "adorno(?) del rey". El único título administrativo de Hery que se menciona en su tumba-capilla es el de "supervisor de los graneros de la madre y esposa real Ahhotep". Debió de ser una posición relevante, ya que la reina Ahhotep gobernó de facto como rey durante unos veinte años. Las paredes interiores de su monumento funerario fueron completamente decoradas en relieve de muy alta calidad, siendo una de las pocas tumbas-capilla decoradas que se conserva de este período, ca. 1510 a. C.

Djehuty vivió unos cincuenta años más tarde, ca. 1460 a. C. En la cima de su carrera administrativa como escriba, actuó como "supervisor del Tesoro" y "supervisor de los trabajos" realizados por los artesanos y trabajadores del metal de la reina Hatshepsut, quien también ejerció de rey del Alto y Bajo Egipto por casi el mismo lapso de tiempo que Ahhotep. Djehuty fue también "supervisor del ganado de Amón," cargo que le vincula con el gran templo de Amón en Karnak, el cual se levanta justo en frente, al otro lado del Nilo. Las paredes de su tumba-capilla fueron decoradas en relieve, incluso la fachada y parte de la pared lateral izquierda del patio abierto. Su cámara funeraria también está escrita en su totalidad, con pasajes del Libro de la Salida al Día.

En el invierno de 2006/07 el poblado modern de Dra Abu el-Naga fue demolido por orden del gobernador de Luxor y bajo la dirección del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Al año siguiente nos ofrecimos a limpiar una zona del escombro resultante que había quedado amontonado sobre el suelo, a cambio de anexionar esa misma zona al area original de nuestro yacimiento. Se nos concedió el permiso oficial y comenzaron las obras de limpieza al año siguiente. La nueva zona anexionada, al suroeste del patio de entrada a la tumba-capilla de Djehuty (TT 11), se denominó “Sector 10” y su excavación dio comienzo en la campaña de 2011. En esta nueva zona de excavación comenzaron a salir a la luz pequeñas capillas de ofrendas construidas en adobe, a menos de dos metros de distancia y alineados con pozos funerarios de boca rectangular, datados en la dinastía XVII o comienzos de la XVIII. A pesar de que todos ellos habían sido saqueados en época antigua, personajes relevantes de la familia real y/o de la elite de la antigua Tebas en este periodo de transición fueron rescatados del olvido: el hijo del rey Intefmose, el hijo del rey Ahmose, el portavoz de Nekhen Ahhotep, y un individuo llamado Neb que fue enterrado en un ataúd-rishi cuidadosamente pintado.

EXCAVACIÓN

Durante la presente campaña se ha continuado la excavación en el Sector 10, al suroeste del patio de entrada a la tumba-capilla de Djehuty (TT 11). Uno de los objetivos principales era la excavación del patio compartido por dos tumbas talladas en la roca de la colina y datadas en la dinastía XII. En primer lugar, se tuvo que retirar un estrato de 2 m de altura, compuesto por la acumulación de basura moderna procedente de las casas y establos que allí se levantaron y se mantuvieron en actividad hasta 2006. A continuación, la excavación alcanzó varios estratos de bloques de piedra caliza de mediano tamaño, mezclados con materiales procedentes de los robos de los pozos ubicados en la zona. De hecho, siete nuevos pozos salieron a la luz justo aquí, distribuidos alrededor del patio de las tubas del Reino Medio.

Uno de los siete pozos, denominado UE 1173, fue excavado al final de la campaña. La boca del pozo mide 2, 62 x 0,97 m, y tiene una profundidad de 4,05 m. La cámara sepulcral se abre hacia el sur/este, y mide 2,85 x 2,75 m, y tiene una altura de 1,50 m. En el centro de la cámara, la roca del suelo tiene una oquedad de 2, 10 x 0,75 m y 0,80 m de profundidad, para introducir ajustado un ataúd de madera. El pozo fue concienzudamente robado, y sólo un platito datado en la dinastía XVII y hallado en el suelo delante de la entrada a la cámara sepulcral puede relacionarse con el equipamiento funerario del primer propietario y, por tanto, puede ser utilizado como indicio cronológico de la construcción del pozo. Un murete de adobe de 1,10 m de altura fue levantado al fondo del pozo, atravesándolo a lo ancho, probablemente para facilitar el saqueo de la cámara sepulcral. Puesto que no descansa sobre la roca, sino sobre 0.40 m de tierra, la cámara ya habría sido saqueada cuando se levantó. El relleno del pozo incluía pocos materiales mezclados con tierra y piedras, entre los que cabe destacar algunos fragmentos de ataúd con decoración característica de la dinastía XXI. Los otros seis pozos restantes muy probablemente daten también de la dinastía XVII o comienzos de la XVIII, pero esta datación deberá ser confirmada cuando los excavemos durante la próxima campaña. También estarán saqueados, pero queda por ver cuanta información somos capaces de extraer de lo que hayan dejado abandonado tras su paso.

En el área donde ahora están a la vista las entradas a los siete pozos, una amplia variedad de objetos de distintas épocas fueron saliendo a la luz en el proceso de excavación. Entre todas ellas, cabe destacar los siguientes materiales. (A) Ostracon de caliza con un texto administrativo escrito con tinta negra y en hierático sobre una de sus dos caras, datado en el Reino Nuevo. (B) Ostracon de caliza con una escena figurativa dibujada en negro que muestra a varios hombres en acción, distribuidos en tres registros. (C) Pequeña botella de cerámica margosa, con el cuello ondulado y decoración incisa, datada en la dinastía XVII, y que contenía en perfecto estado de conservación 45,9 gramos de granos de cebada y dos dátiles, que eran los ingredientes necesarios para que en el más allá el difunto pudiera disfrutar de una cerveza dulce recién elaborada. (D) Shabti de madera con el nombre del propietario escrito en tinta negra sobre la parte frontal, datado en la dinastía XVII, envuelto en hojas de una planta todavía por identificar y por pequeñas telas de lino, y hallado dentro de un sarcófago de barro. (E) Bloque de piedra caliza con el cartucho real de la reina Ahmes-Nefertari tallado en relieve inciso. (F) Caja de un ataúd infantil (sin la tapa), probablemente de la dinastía XVII.

Fueron hallados también un número elevado de shabtis de Tutuya, “mayordomo veterano de Amón y supervisor veterano del ganado de Amón” a comienzos de la dinastía XIX. La mayoría son de barro pintado y dos se elaboraron con fayenza blanca. Todos ellos fueron intencionadamente rotos por la mitad. Los mismos dos tipos de shabtis se hallaron con el nombre escrito de un tal Nebmehyt, quien también es identificado como “mayordomo veterano de Amón y supervisor veterano del ganado de Amón”. La posible relación entre ambos todavía no está clara. Teniendo en cuenta la cantidad de shabtis y de adobes con el nombre de Tutuya, puede deducirse que su tumba debe ubicarse en nuestro yacimiento, probablemente en el Sector 10.

La excavación delante de las dos tumbas de la dinastía XII talladas en la roca no descendió hasta la roca madre, y al final de la campaña todavía quedaba 1,35 m de tierra a la entrada del patio. El año que viene se excavará, junto con los pozos identificados en la zona. Sí se completó la excavación alrededor del jardín funerario del patio, ubicado frente a una de las tumbas. Aquí se halló más cerámica de la dinastía XII, incluyendo tres vasos kernoi de distintos tamaños.

La entrada a la tumba asociada al jardín, UE 1018, se cerró con adobes (30 x 16 x 8 cm) recubiertos con una capa de mortero blanquecino. El muro de cierre no se apoya sobre la roca del suelo, sino que su base queda 0,40 m por encima, identificándose aquí una secuencia de estratos que indican que el cierre no se hizo para el primer ocupante de la tumba. El cierre que se conserva hoy se construyó cuando tierra y piedras pequeñas se habían deslizado dentro del pasillo central de la tumba después de haber sido reabierta. El cerramiento que se conserva de una segunda utilización de la tumba está físicamente conectado por fuera de la entrada con un pavimento hecho de “muna” (tierra comprimida casi como un mortero), que a su vez conecta con el jardín. Esta conexión y relación entre el cierre de la tumba, el pavimento y el jardín parece indicar que el jardín tampoco perteneció al primer propietario de la tumba, sino a un segundo ocupante. El tiempo transcurrido entre uno y otro no tuvo por qué ser mucho. De hecho, la cerámica dentro de la tumba y la hallada alrededor del jardín son del mismo estilo, de comienzos de la dinastía XII, lo que parece indicar que la tumba fue construida, usada, abierta, usada de nuevo y vuelta en poco tiempo, dentro de la misma época. Llegado a este punto, conviene recordar que las tumbas talladas en la roca (y también muchos pozos) se utilizaban para enterrar a varios miembros de la familia, como si se tratara de un panteón, por lo que se cerraban y abrían repetidas veces. En ese breve lapso de tiempo, sin embargo, pudo ocurrir más de una inundación, llenando con parcialmente el patio de entrada y el pasillo central del interior de la tumba con medio metro de tierra y piedras.

No disponemos por el momento de información escrita que nos permita identificar a los ocupantes de la tumba, pero sin duda debieron formar parte de la elite cortesana de Tebas a comienzos de la dinastía XII. Unos mil años después, la tumba fue utilizada por varios sacerdotes de alto rango en el templo de Amón durante la dinastía XXII. Sus momias fueron lamentablemente desmembradas, pero aún así se pudieron recuperar materiales e información interesantes. Las momias llevaban estolas de lino con los extremos rematados en cuero repujado, con escenas del rey Osorkón realizando ofrendas a diferentes dioses. Uno de los torsos maltrechos conservaba una placa de metal pegada con resina a la incisión lateral por donde los embalsamadores habrían extraído las vísceras del abdomen. La placa, probablemente de plomo, tiene grabado en una de sus caras el ojo-uadjet, también denominado “ojo de Horus”, usado como amuleto para evitar que el mal entrara en el cuerpo del difunto y lo corrompiera. La placa era originalmente rectangular, pero dos de sus esquinas se han perdido.

Un segundo torso muy dañado tenía, en el lugar del corazón, un pequeño montón de arena amarillenta u ocre, sobe el cual se había depositado un colgante compuesto por ocho plaquitas de metal, probablemente de oro, y dos de fayenza. Estos son amuletos de protección, puesto que cada uno tiene grabado sobre una de las caras un símbolo o un signo jeroglífico asociado a la conservación del cuerpo: un corazón, un pilar-djed, un ojo wadjet, un(a diosa) buitre, un escarabeo, un colgante-menat, una serpiente-djed y una tjet o cinturón/nudo de Isis.

Entre los linos hallados dentro de la tumba y datados en la dinastía XXII, varios trozos muestran las denominadas “marcas de lavandería”, y otros conservan el nombre y títulos del propietario, así como un numeral indicando el año de una fecha que, por desgracia, no incluye el nombre del rey a cuyo reinado se refiere. Las fechas legibles oscilan entre en año 13 y el 33. Casi todas las telas parecen pertenecer al “sacerdote puro Amenhotep”, de quien también se hallaron dentro de la tumba algunos shabtis de fayenza azul. Por otro lado, también se encontraron dos sudarios casi completos con una figura de Osiris de pie pintada en rojo a gran escala. En uno de ellos la divinidad lleva una corona-atef y en el otro una corona-henu. Por desgracia, las figuras y la inscripción junto a ellas están muy desvaídas, pero usando el programa informático DStretch se pueden reconstruir y leer sin excesivos problemas. La inscripción en ambos sudarios menciona a un “padre divino de Amón”, el primero se llama Nesimen y el segundo Padimut. De este último se hallaron fragmentos de shabtis de barro pintados de azul con su nombre escrito en tinta negra sobre la parte frontal. Un tercer sudario de lino, mucho más deteriorado que los otros dos, muestra a Osiris sentado sobre un trono, acompañado de una inscripción que menciona al “sacerdote puro Userhat”.

El pasillo central de la tumba se encontraba lleno de escombro casi hasta el techo. En el estrato inferior, tirados de cualquier manera sobre la roca del suelo, salieron a la luz materiales datados en la dinastía XII, probablemente como consecuencia de la acción de los primeros saqueadores. Fragmentos de ataúdes de madera y cajas fueron hallados junto con vasijas completas de cerámica de la misma tipología y estilo, es decir, de la misma cronología que las vasijas halladas alrededor del jardín funerario en el exterior.

Trabajos de excavación también se llevaron a cabo en la tumba-capilla tallada en la roca al noroeste de la tumba-capilla de Hery (TT 12). El pasillo central, dividido en UE 175 y UE 176, se encontró lleno de escombro hasta el techo. A medida que progresaba la excavación y se iba descendiendo, fueron saliendo a la luz momias humanas de época romana. La mayoría de ellas eran infantiles, arrojadas al suelo de cualquier manera, sin ataúdes ni equipamiento funerario, al margen de algunas lucernas. Al parecer fueron tiradas desde arriba, desde la tumba inmediatamente más arriba en la falda de la colina, a través de un agujero en el techo que conecta las dos tumbas. De una fecha más antigua son los graffiti demóticos del siglo II a. C., que fueron escritos sobre las paredes de esta nueva tumba por el mismo escriba o grupo de escribas que escribieron en la tumba-capilla de Hery. La superficie de la pared quedó ennegrecida por el humo del fuego o fuegos que se encendieron dentro de la tumba, y los graffiti quedaron ocultos y casi invisibles. De nuevo, gracias al programa informático DStretch pueden ahora leerse los graffiti demóticos.

También fueron hallados aquí, en el pasillo central de la nueva tumba, varios fragmentos de una estatua sedente de Ay, “supervisor de los tejedores” hacia el final de la dinastía XVIII. Su monumento funerario es una de las dos tumbas ubicadas justo por encima, y que conectan con UE 175 y UE 176 a través de dos agujeros en el techo. En el estrato inferior del derrubio que colmataba el pasillo central, rota en pedazos sobre la roca del suelo, se hallaron los retos de una vasija de cerámica margosa datada en la dinastía XII. Este hallazgo es muy relevante, pues ayuda a confirmar la datación de la tumba excavada en la roca en la dinastía XII, y ayuda a argumentar que el pasillo central de la tumba-capilla de Hery también fue tallado en esta misma época.

ESTUDIOS

Arqueobotánica

Un equipo de tres arqueobotánicos ha centrado principalmente en estudio del jardín funerario de la dinastía XII, identificando las semillas y recogiendo muestras de los restos botánicos, que serían al final de la campaña trasladados a los laboratorios del Instituto Francés de Arqueología Oriental en El Cairo para ser posteriormente analizados. El jardín tiene unas dimensiones de 3 x 2,25 m, delimitado por un murete de adobe recubierto con mortero blanquecino. El jardín se divide en una cuadrícula compuesta por veintitrés cuadrados de 0,30 m, además de otros espacios de diferentes formas: dos rectángulos de 0,40 x 0,30 m and 0,20 x 0,65 m; un espacio más grande de 1,08 x 0,67 m; dos espacios cuadrangulares con las esquinas redondeadas, que miden 0,35 m y 0,32 m, ubicados en el centro del jardín y ligeramente más elevados. El jardín se encuentra a 0,55 m sobre el nivel de la roca madre, al haber sido construido cuando el patio de entrada a las tumbas ya estaba parcialmente relleno con tierra y piedras que habían sido arrastradas hasta allí por una serie de lluvias torrenciales y por la acción del viento. Esta circunstancia posibilitó que cada uno de los cuadrados del jardín tenga 0,40 m de profundidad y pudiera ser rellenado con limo oscuro y fértil. Muchos de los cuadrados conservan en muy buen estado las semillas y restos vegetales de las especies que fueron plantadas hace 4.000 años. Los arqueobotánicos recogieron y analizaron también restos vegetales hallados en otras áreas del yacimiento, en el interior de vasijas y de otros contenedores.

Geoarqueología

La estratigrafía del corte de la excavación que queda visible alrededor de jardín, en el patio de entrada que comparten las dos tumbas de la dinastía XII talladas en la roca, conserva huellas de lluvias torrenciales que tuvieron lugar en la necrópolis tebana entre el año 2000 a. C. y el 1500 a. C. aproximadamente. El análisis de los sedimentos, arenas y grava puede arrojar luz sobre el paleoclima en esta región de Egipto. Los estratos de arena fina que se fueron depositando sobre el suelo del patio con el paso del tiempo, el fluir de agua corriendo y el soplo del viento, hizo que el jardín acabara cubierto y ayudó a que las semillas se conservaran en un estado excepcional. Cuando este área fue reutilizada en la dinastía XVII y se construyó, adosada a la roca de la fachada entre las entradas a las dos tumbas, una capilla de adobe para albergar tres estelas funerarias, al parecer el jardín estaba ya cubierto y protegido por la arena de tal forma que no resultó dañado.

Zooarqueología

El estudio de los huesos y las momias de animales hallados en años anteriores y en distintas zonas del yacimiento ha continuado, prestando especial atención a las musarañas y pequeñas serpientes descubiertas en la campaña anterior dentro de las dos cámaras sepulcrales del pozo de la tumba (UE 194) que se solapa con la sala más interna de la tumba-capilla de Djehuty. Se hicieron radiografías usando una máquina digital portátil y se identificaron distintas subespecies.

EPIGRAFÍA

Durante la presente campaña, el trabajo epigráfico se ha centrado en tres tipos de materiales distintos: un ataúd de cartonaje de la dinastía XXII, un papiro con partes del Libro de la Salida al Día (conocido como Libro de los Muertos) de la dinastía XXI, y el Libro de la Salida al Día escrito sobre las paredes y el techo de la cámara sepulcral de la tumba-capilla de Djehtuy, de comienzos de la dinastía XVIII. El cartonaje y el papiro fueron hallados en el Sector 10 durante la campaña de 2016.

La reconstrucción de los ocho cartonajes hallados en el pozo funerario UE 165 y dentro de su cámara sepulcral comenzó en 2017 y ha continuado en la presente campaña, centrándonos en el ataúd más completo, que tiene asignado el número de inventario 1353. Perteneció al “sirviente en el templo de Amón”, Pasetjenfy, hijo de Padiiset, también sirviente en el templo de Amón, y de la señora de la casa Djedisetisankh, hija del cuarto profeta de Amón, Djedkhonsuiuefankh. La parte frotal del cartonaje está decorado con un halcón con cabeza de carnero, rodeado por los cuatro hijos de Horus, y un halcón con las alas abiertas sobre un fetiche de Abidos. Este último está flanqueado por dos diosas aladas, Isis y Neftis, y dos milanas (sus emblemas). En la espalda del cartonaje se encuentra un pilar-djed de gran tamaño coronado por dos cuernos de carnero con ureai y dos plumas de avestruz, que se eleva sobre un nudo/cinturón de Isis. A pesar de haber sido roto en pedazos por los saqueadores, el colorido de la decoración del cartonaje se conserva en muy buen estado.

En la campaña de 2017, se unieron los fragmentos de cartonaje sobre una superficie plana. Este año se diseñó y construyó una superficie curva con la forma de un cuerpo humano y el tamaño del ataúd, empleando para ello un material inerte y rígido. El cartonaje se montó sobre esta base, algunos fragmentos se pegaron entre si mediante un adhesivo de celulosa y todos se mantuvieron en su sitio usando alfileres de nylon. La parte de delante y la de atrás se montaron por separado, para poder observar ambos a la vez y para facilitar la documentación fotográfica de la pieza.

El trabajo de restauración del papiro de la cantora de Amón, Tanedjemi, que conserva parte de su versión del libro de los Muertos (con el número de inventario 5242), ha finalizado gracias a la inestimable ayuda de Bridget Leach, antigua conservadora del Museo Británico. El rollo de papiro debió ser bastante largo originalmente, pero sólo tres secciones se conservan hoy en estado fragmentario: la viñeta inicial mostrando a Osiris sentado en el trono, el capítulo 110 con los denominados “campos de Iaru”, y el capítulo 149 con la descripción de los catorce montículos del más allá. Los fragmentos fueron consolidados y colocados en su posición original, posibilitando la reconstrucción de la composición original de las escenas y del texto.

Por último, se ha dado por finalizado el proceso de unión de los fragmentos que, en época antigua, se desprendieron del techo de la cámara sepulcral de Djehuty, enteramente escrito con pasajes del Libro de la Salida al Día. Si bien la gran mayoría de los fragmentos recuperados en el suelo de la cámara provienen del techo, hay unos pocos que pertenecían a las dos paredes que, estando ya escritas, fueron picadas para ampliar la cámara. Gracias a estos fragmentos sabemos con certeza que dos paredes ahora anepígrafas estuvieron originalmente escritas y podemos hipotetizar sobre los capítulos que en ellas se escribieron. En esta campaña hemos podido confirmar una de nuestra hipótesis al hallar en la excavación del exterior, en el Sector 10, por fuera de la entrada al patio de la tumba de Djehuty, un fragmento de tamaño considerable con varias columnas escritas con el capítulo 82. Este hallazgo inesperado abre la posibilidad de que más fragmentos puedan salir a la luz en esa misma zona y estrato arqueológico, por lo que en la campaña que viene seguiremos excavando a la entrada del patio de Djehuty con la esperanza de encontrar más fragmentos de su Libro de la Salida al Día.

CONSERVACIÓN

Tumba capilla de Djehuty (TT 11)

Los trabajos de conservación se han centrado en la fachada y en las paredes laterales del patio de entrada. En el diseño original del monumento quedaban al aire libre, pero desde 1909 permanecen protegidos dentro de una construcción, la cual nosotros renovamos íntegramente durante la campaña pasada, demoliendo el edifico de 1909 y levantando uno nuevo que no tocara ningún elemento clave del monumento original e iluminando la decoración en relieve con luz natural filtrada a través de lucernarios en el techo.

Las jambas de entrada a la parte interior del monumento han sido reconstruidas con fragmentos hallados en la excavación del exterior y recolocados gracias a la intervención de los epigrafistas en el proceso de restauración. Además, las superficies de las paredes y del suelo se han limpiado manualmente por medios mecánicos, y loas grietas en la roca se han sellado con mortero de cal y arena (1:3). Las superficies que conservaban policromía, como la estatua de Djehuty en la esquina noreste, se consolidaron con Paraloid B-72, disuelto al 4% en un disolvente universal. Por último, el tratamiento de la superficie de las paredes se completó aplicando una capa de mortero de cal y una capa aún más fina de hiba (un mortero local mezclado con paja) con resina de vinilo.

Tumba-capilla de Hery (TT 12)

Los trabajos de restauración llevados a cabo en la tumba-capilla de Hery se han centrado en la pared derecha, siguiendo los siguientes pasos:

1. Consolidación general. El trabajo comenzó con la revisión de las consolidaciones realizadas en la campaña anterior. En la parte inferior de la pared derecha, debido a su fragilidad e inestabilidad, se consolidó con una mezcla de resina acrílica y agua, que se aplicó por medio de jeringuillas y pulverizador.

2. Reintegración de los fragmentos. Una nueva revisión de los fragmentos que no fueron recolocados en la pared en la campaña pasada permitió identificar la ubicación de algunos de ellos. Para llevar a cabo su reintegración, primero fueron nivelados y alineados con la superficie de la pared, y luego colocados y temporalmente sujetos por medio de pernos de aluminio o directamente pegados a la pared con adhesivo.

3. Relleno con mortero hidráulico. En el momento que el se confirma el lugar exacto de un fragmento, el área de alrededor se sella con mortero elaborado con cal hidráulica y arena (1:3), rellenando hasta dejar 1 cm por debajo de la superficie de la pared. El último nivel de acabado se aplicará la campaña que viene, y consistirá en un mortero de reintegración del mismo tono que la piedra de la pared.

MATERIAL ARQUEOLÓGICO

Objetos metálicos

Un pequeño colgante formado por ocho plaquitas de metal, recubiertas y pegadas unas a otras por una resina negruzca, fue hallado dentro del torso de una momia humana desmembrada (véase más arriba). Se retiraron de su posición original reblandeciendo la resina. A continuación, las ocho plaquitas fueron separadas y limpiadas una a una de forma individual. Las plaquitas miden 1,2 x 0,9 cm, tienen 0,03 cm de espesor, y están hechas de una lámina de metal amarillento, probablemente oro. Todas ellas tienen una pequeña arandela pegada en un extremo, a través de la cual pasaba un cordel con diminutas cuentas de fayenza para unirlas y formar el collar. Cada plaquita tiene en una de las caras un motivo decorativo inciso, grabado con un punzón. Al término de la campaña las plaquitas del collar fueron depositadas y registradas en el almacén del Servicio de Antigüedades junto a la Carter House.

En una segunda momia humana desmembrada se halló una placa de metal cuidadosamente colocada en la incisión practicada en el costado derecho del tronco para extraer las vísceras del abdomen (véase más arriba). Es una pieza rectangular, con orificios en las esquinas, aunque faltan dos de ellas. Mide 5.4 x 7.20 x 0.1 cm, En una de las caras tiene un motivo decorativo inciso. La placa fue cuidadosamente limpiada. El metal no ha sido todavía identificado, pero pudiera ser plomo o una aleación con predominio de plomo. Al término de la campaña fue depositada y registrada en el almacén del Servicio de Antigüedades junto a Carter House.

Lino

Un elevado número de telas de lino, datadas muy probablemente en la dinastía XXII, fue hallado en la tumba de la dinastía XII tallada en la roca y asociada al jardín. Formaban parte de un gran conjunto de materiales diversos, de momias humanas desmembradas mezcladas con fragmentos de equipamientos funerarios. Se identificaron al menos seis túnicas, seis sudarios, cuatro lienzos de tela rectangulares y nueve fragmentos de tamaño más pequeño. Todas ellas conservaban marcas de lavandería, breves inscripciones y/o figuras de Osiris de gran tamaño trazadas en tinta roja. Los tejidos se hallaron en un pobre estado de conservación, rasgados, raídos, ennegrecidos y acartonados. El proceso de restauración consistió en la humectación, alisamiento y secado entre papel secante de cada una de las piezas. Acto seguido, se documentaron los motivos decorativos y las inscripciones y cada una de las telas fue guardada por separado dentro de un contenedor apropiado.