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| 13/1/2008 |
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| A las diez de la mañana habíamos quedado con Magdy el-Ghandour en la oficina de Zamalek del Consejo Supremo de Antigüedades. Con la eficiencia que le caracteriza, Magdy tenía preparados los contratos de esta séptima campaña arqueológica en Dra Abu el-Naga. Revisamos juntos las tareas concretas que llevaremos a cabo en esta campaña, las que propusimos en nuestra propuesta o solicitud en el mes de julio y que aceptó el Comité Permanente del Consejo Supremo de Antigüedades. En una hora habíamos acabado con el papeleo. Desde allí, nos pasamos por al embajada española a saludar a Clara Estébanez, que nos ayuda para que los informes del final de cada campaña lleguen sanos y salvos a Magdy el-Ghandour. Como el avión a Luxor no salía hasta la noche, volvimos al Museo, para saludar a nuestros conocidos de allí. El primero en asomarse, tan sonriente y amigable como siempre, fue Ahmed Amín el fotógrafo del Museo que nos acompañó durante un par de semanas en la campaña pasada. Luego fuimos al cuarto de conservadores para encontrarnos con May Trad, la más veterana y, sin duda, la mejor conocedora del Museo. Alternando el inglés y el francés, nos comentó las novedades y nos acompañó a ver las exposiciones temporales recién inauguradas. Una de ellas, montada en el vestíbulo de entrada al Museo, muestra algunos de los hallazgos recientes de las distintas misiones polacas en Egipto para conmemorar 75 años de egiptología en Polonia. En otra parte del Museo, el Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo conmemoraba su centenario con otra exposición en la que destacaban piezas de las excavaciones en Abidos y Dra Abu el-Naga. Antes de tomar el avión a Luxor, pasamos por Khan el-Khalili para dar un paseo por el mercadillo y cenar algo. Esa noche llegamos a nuestro querido hostal Marsam pasada la media noche. |
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