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26/1/2007

Como el viernes pasado, quedamos todos a desayunar a las ocho. Ya se nota que va haciendo más calor, por lo que hemos podido desayunar en el patio, zumo de naranja, huevos fritos, panecillos con miel y té. Curro y Parra se fueron por su cuenta a Deir el-Bahari y al Valle de las Reinas, y Pía se fue a ver Deir el-Medina. Los demás habíamos planeado una segunda excursión por la montaña para visitar más patios de tumbas de época de Hatshepsut y Tutmosis III. Para evitar problemas con los “gafires” de la zona, Osama, el inspector de la excavación, se ofreció a acompañarnos, aún siendo su día de fiesta.

Nos concentramos en la colina de Sheik Abd el-Qurna, y comenzamos por la tumba de Rekhmira, cuyo patio de entrada nunca fue excavado completamente, a pesar de ser una de las tumbas más fabulosas de la necrópolis. Luego pasamos por Senneferi, Imunedjeh, Menkheperraseneb, Ineni y otros cortesanos contemporáneos de nuestro Djehuty. De paso, nos asomamos a dos tumbas “saff” del Reino Medio. Las tumbas “saff” son tumbas con una fachada muy ancha, con gruesos pilares. Su apariencia es tan impresionante que la mayoría de ellas fueron reutilizadas en el Reino Nuevo, como es el caso de Ineni, pero también de Sennenmut y Hapuseneb.


     

Terminando ya la mañana, nos acercamos a ver la tumba del visir de Tutmosis III Useramón, con una impresionante “fachada de palacio”, que estuvo coronada por una pirámide. Esta tumba, junto con la de Puiemra y la de Djehuty, es de las pocas tumbas que decora la fachada, pues el restos de las tumbas como mucho inscriben las jambas y el dintel de la puerta de entrada.

Para terminar la mañana, entramos en tres tumbas que están abiertas al público. Primero la de Mena, que puedes verla veinte veces y seguir encontrando detalles maravillosos. Luego la del extranjero Benia, también llamado Pahekamen, que no es muy visitada pero que conserva los colores en muy buen estado. Y ya casi a las dos de la tarde, volvimos a la tumba de Djehutymose, en Khokha, para estudiar una escena de la Apertura de la Boca.


     
Antes de comer, algunos se pasaron por “el ibicenco”, el bar o cafetería que regenta Mohamed y que tiene un estilo muy singular y una cerveza bien fría. Como entre todos nos hemos traído tanta comida de España, hemos decidido los viernes comer arriba, en la Harwa, a base de nuestras provisiones ibéricas.

     
Por la tarde, en el Marsam se ha inaugurado una exposición de pintura en honor a Roland Tefnin, quien fuera director de la misión belga con la que compartimos el hostal. El profesor Tefnin falleció el pasado mes de julio, durante unas vacaciones con su familia en la India. Además de un gran profesional, experto en arte e iconografía egipcia, era una gran persona, lleno de carisma y encanto. Con sus barbas blancas de Papá Noel y vestido con una “galabeya” oscura, se paseaba todas las tardes por el patio del Marsam, saboreando cada bocanada de aire en el West Bank. El pintor de la exposición es un egipcio afincado en Bruselas y amigo de Tefnin. Para la ocasión ha venido desde El Cairo el embajador de Bélgica. Desde aquí, te ofrecemos “una invocación de ofrendas para tu “ka” y que vivas por siempre como Ra”.