Por fín se ve la luz al final del pozo. Sí, hemos conectado con el techo de la cámara de Djehuty. El rais Ali gritó desde arriba que entrara en la tumba a ver si se veía la luz que tenía Fathy en el pozo. Entré, me puse el casco, subí por los escombros a oscuras hasta bien dentro de la capilla. Giré la cabeza a la esquina de la derecha y, sí, la luz se abrió camino entre los escombros y alumbró parte de la sala. ¡Mabruk! El “Pozo Benissa” ha funcionado. Hemos conseguido llegar al techo de la tumba de Djehuty desde arriba. Ahora podremos bloquear la entrada de escombros y solucionar el problema con seguridad y, sobre todo, respetando el interior de la tumba y sus relieves. Además, será una solución duradera.
Fathy escaló por dentro del pozo, bajó corriendo la ladera y entró en la tumba para verlo con sus propios ojos. Carlos y Juan se unieron a él y se abrazaron de alegría. Para ellos había sido una campaña muy larga y penosa, trabajando en condiciones muy difíciles, envueltos en polvo, conteniendo pequeños derrumbes de escombro, soldando chapas de aluminio una tras otra, sin saber si conseguirían acertar con el lugar exacto del agujero. El tiempo iba pasando y parecía que no lo conseguirían, pues cada vez que cogían ritmo surgía algún problema inesperado: tablones de madera atravesados en el camino, un tumba, dos, una roca en medio… Pero lo han conseguido; en el último día. Djehuty está cada vez más cerca. El año que viene será una gran campaña.
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