| Mientras Ana y Margarita se han
quedado en el hotel organizando... |
el material gráfico del día anterior, los demás
hemos cruzado el Nilo para hacer distintas gestiones. Primero fuimos
al banco con la intención de preparar el pago a los trabajadores, y
luego buscamos un cybercafé que tuviera una conexión mejor a
internet que los de la orilla oeste. Localizamos uno junto al Winter
Palace, y allí estuvimos nuevamente revisando la página web, para ir
corrigiendo errores, añadiendo detalles y facilitando la navegación.
Antonio mandó por correo los textos y las imágenes sobre los
primeros días para el diario de excavación.
La tarde la
aprovechamos visitando Qurna, prestando especial atención a las
tumbas de la dinastía XVIII: la tumba de Rekhmire, que desempeñó el
cargo de visir bajo los reyes Tutmosis III y Amenofis II; la de
Userkhat, escriba que cuenta los panes del Alto y del Bajo Egipto
durante el reinado de Amenofis II; la de Sennefer, alcalde de Tebas
bajo este mismo rey; la de Nakht, supervisor de las horas de la
noche en el templo de Amon bajo el reinado de Tutmosis IV; la de
Menna, escriba de los campos del Se–or de las Dos Tierras (Tutmosis
IV); y las tumbas de Kha-em-het, inspector de los graneros durante
el reinado de Amenofis III, y de Ramose, visir de Amenofis III y
Amenofis IV.
Visitamos también el lugar en el que está
trabajando el equipo de Cambridge dirigido por Nigel Strudwick, la
tumba de Senneferi (TT 99). Junto a ella se encuentra la tumba
Amenemope (TT 29) en la que trabajan estos días el equipo belga de
Roland Tefnin, con los que compartimos hotel.
Allí, de
regreso, saludamos al filólogo también belga Jean Winand, que está
llevando a cabo un proyecto epigráfico en Karnak. Finalmente nos ha
venido a visitar Myriam Seco, una emprendedora sevillana
perteneciente al equipo de Reiner Stadelmann, que está excavando en
el templo funerario de Amenofis III (Kom el Khetan), muy cercano a
nuestro hotel.
Cenamos al otro lado del río, en Chez Omar,
una acogedora terraza en una placita en medio de Luzor. La comida
estaba buena, pero lo mejor fue la cerveza Stela que nos bebimos
(increíble, pero hasta entonces no habíamos tenido ocasión) y la
ÒshishaÓ que nos fumamos de postre. Tomamos el ferry de vuelta a las
doce de la noche, y a dormir. |
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| Cruzando
el Nilo de nuevo |
El
Egipto de siempre |
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| Escribiendo
después de comer |
Una
estampa en Qurna |
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